
01 · LOS PRIMEROS TALLERES
Meiji y la ambición de fabricar en Japón
Durante la modernización Meiji, Japón incorporó tecnologías occidentales y creó una base industrial capaz de reparar, importar y finalmente fabricar relojes. Kintaro Hattori abrió su negocio en 1881 y fundó Seikosha en 1892, una fábrica integrada que acabaría siendo uno de los motores de la industria nacional.
02 · 1923
Destrucción y reconstrucción
El gran terremoto de Kantō de 1923 incendió la sede de Hattori y la fábrica Seikosha. La reconstrucción fue rápida: en 1924 apareció el primer reloj con la marca Seiko. Este episodio resume una constante de la industria japonesa: reconstruir capacidad productiva y convertir la adversidad en modernización.

03 · POSGUERRA
Precisión, competencia y producción
Tras la Segunda Guerra Mundial, la industria relojera japonesa reconstruyó sus sistemas productivos y elevó su ambición técnica. Seiko, Citizen y otras casas compitieron en precisión, automatización y fiabilidad mientras el reloj de pulsera se convertía en un producto industrial de gran alcance.
04 · 1969 Y DESPUÉS
El cuarzo cambia las reglas
La llegada del cuarzo convirtió a Japón en protagonista de una transformación mundial. La precisión electrónica, la producción en volumen y después las pantallas digitales ampliaron radicalmente lo que podía ser un reloj. Casio llevaría esa lógica hacia la electrónica resistente y funcional.

05 · HOY
Mecánica y electrónica conviven
La manufactura japonesa contemporánea no se limita al cuarzo. Conviven calibres mecánicos, alta precisión, energía solar, relojes digitales, materiales avanzados y procesos de fabricación muy integrados. Esa amplitud es hoy una de sus características más reconocibles.